Después de la preboda de Francisco y Victoria llegó el día y pudimos acompañarlos en su boda. Fue una boda llena de contrastes al estar los invitados repartidos entre dos nacionalidades, la Rusa y la Española.
Los arreglos de los novios en sus respectivas casas se hicierón rodeados de los suyos donde todos querían aportar algo para que ese día fuese realmente especial para la pareja. Hubo un momento de nerviosismo cuando Victoria se dio cuenta de que a su vestido le faltaba un detalle en forma de Flor y que no se encontraba junto a el, rápidamente se llamo a la tienda y a la velocidad del rayo apareció un taxi con la Flor, eso es eficiencia.
La ceremonía y la celebración se hicieron en el Realengo, sitio bonito donde los haya.












































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